martes, 10 de diciembre de 2013

Luchador sin odio


Nunca la memoria histórica debe desobedecer el llamado permanente a recordar al gran luchador, visionario y estadista, Nelson Mandela. Fue un hombre que, como él mismo lo expresó, nunca se sintió como un Mesías para su pueblo sino un hombre común que llegó a ser un líder por las circunstancias extraordinarias que le tocó vivir. 
Su desaparición no sólo es una tragedia para su nación, Suráfrica, sino para el resto de la humanidad que hoy lucha por mantener y resguardar los principios fundamentales de la democracia ante los embates de los bárbaros dictadores africanos, del autoritarismo mafioso ruso y del neoimperialismo chino del partido único, de los falsos revolucionarios latinoamericanos y de sus regímenes corruptos y manipuladores. 
De Nelson Mandela no solo es trascendente recordar lo que hizo y logró durante su apasionante vida sino las lecciones de honradez, sinceridad y convivencia que deja al mundo. Su actuación como líder y gobernante resplandece ante la miserable actuación de los presidentes que usaron y hoy usan la fuerza para sembrar el odio entre hermanos, discriminar a sus propios conciudadanos o dividir a la sociedad para mantenerse en el poder. Desde que asumió la jefatura del Estado prometió que no gobernaría más de un mandato y así fue. 
Siempre le recordó a su pueblo y al mundo que nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, sus ideas o su religión. Las personas, decía, aprenden a odiar pero también deben aprender a amar. Mandela fue un ser humano excepcional porque desterró de sí mismo el odio y así se lo enseñó a sus compatriotas.
En los tiempos tan difíciles que vive Venezuela por causa de la oposición fascista neo liberal y apátrida su legado debería servir para reflexionar sobre lo importante que es en la práctica política luchar por unos ideales sin necesidad de discriminar, sin humillar, sin violentar a los otros seres humanos que también forman parte de esta nación. 
Mandela guió a millones de sus compatriotas con sinceridad, constancia y nobleza, mientras luchaba a diario contra el apartheid. Nunca fue un embustero, o apeló a la mentira como recurso político, no regaló los recursos de su país a otras naciones ni cedió la soberanía de Suráfrica a nadie.  
Centró su lucha contra la segregación racial y la violencia contra los negros y la gente de color. Decía que la pasión era el combustible de la vida. Con paciencia, sabiduría y sacrificio lideró un movimiento destinado a reunir una nación desunida. Mandela fue un prisionero político por 27 años. A pesar de sus sufrimientos y las limitaciones de la cárcel su pasión porque se exterminara el apartheid le dio fuerza y vida.
Cuatro años después de salir de la cárcel, en Rubben Island, ahora convertida en un símbolo contra la discriminación, se convierte en el primer presidente electo democráticamente en Suráfrica. Hoy lo lloran los blancos y los negros. Es mucho lo que tienen que aprender los lideres de la oposición amarillista y capitalista de Venezuela sobre su legado.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS DE INTERVENCIÓN de la educación especial

PRICIPIOS PEDAGÓGICOS DE INTERVENCIÓN
Vamos a destacar los siguientes cuatro principios pedagógicos de intervención que se tienen en cuenta a la hora de intervenir con alumnos de educación especial:
-Principio de Normalización:
Surge como reacción a la segregación. Históricamente el impulso de la Educación Especial y su concepción actual se ha debido al desarrollo de la normalización. Es decir, las personas con algunas deficiencias deben recibir las atenciones que necesiten a través de los servicios ordinarios y propios de la comunidad educativa, y solamente cuando las circunstancias especiales lo impongan o lo aconsejen este alumnado deberá ser recibido por instituciones especiales específicas. Con ello se pretende asegurar a todos una vida tan próxima a la normalidad como sea posible.
Este principio se basa en la aceptación de la igualdad de todas las personas aunque tengan una necesidad determinada.
Normalizar no es pretender convertir en “normal” a una persona con deficiencia, sino reconocerle los mismos derechos fundamentales que al resto de los ciudadanos del mismo país y de la misma edad. Por lo tanto, normalizar significa dar a la sociedad la oportunidad de conocer y respetar a todo tipo de personas reduciendo los temores y mitos que en otra época empujaron a la marginación.
La normalización no es tampoco un recetario de actuaciones sino principios rectores que marcan el sistema de vida de una persona. Por ello incluirá:
  • las formas de tratamiento personal
  • la apariencia física
  • ámbito de trabajo
  • condiciones de vida
  • tiempo de ocio
  • disfrute de los servicios comunitarios
-Principio de Integración:
Como desarrollo del principio de normalización inseparablemente unido a él aparece el de integración: La normalización sería el objetivo y la integración sería la vía.
Como dice Birch ”la integración debe ser la unificación de la educación ordinaria y la especial ofreciendo una serie de servicios a todos los niños en base a las necesidades individuales de aprendizaje”. Para Mickelsen “la normalización es el objetivo y la integración el método o vía para conseguirlo”.
El concepto de integración ha sido el resultado de un largo proceso centrado en el derecho de todo niño a ser escolarizado independientemente de sus características personales o de sus dificultades de aprendizaje. También se llegó a la conclusión de que mayores inversiones en recursos no producían mejores resultados y que la aplicación efectiva de este principio en la vida escolar repercutía significativamente en la vida familiar y social del sujeto.
-Principio de Individualización:
Se partirá de las características y peculiaridades de los sujetos con el fin de lograr el máximo desarrollo posible de sus capacidades. A este principio le importa más el concepto “sujeto” que el adjetivo “diferente”.
-Principio de Sectorización:
El alumno pertenece a un entorno social donde convive, se educa y se relaciona, y en él debe encontrar los apoyos necesarios para su óptimo desarrollo personal. La sectorización supone que el sujeto con necesidades educativas especiales utilice las instituciones y servicios de su sector comunitario con intervención de pluralidad de funciones y profesionales.

HISTORIA DE LA EDUCACIÓN ESPECIAL: Nacimiento de la Educación Especial

La Educación Especial ha ido adquiriendo una gran relevancia teórica y práctica  al tiempo que considerables progresos a lo largo de la historia:
- La prehistoria de la Educación Especial (Edad Antigua) llega hasta finales del siglo XVII tanto desde la perspectiva de la ética como desde la perspectiva de la eficacia. Este período está dominado por el pesimismo y el negativismo. También se aceptaba como práctica habitual el infanticidio cuando se observaba algún tipo de anomalía (sobre todo externa) en niños y niñas.
- En la Edad Media y Moderna es muy frecuente el rechazo social hacia estos sujetos, sin embargo ya en el siglo XVI aparecen intentos por paliar estas situaciones de repulsión, sobre todo por parte de Fray Ponce de León, Juan Pablo Bonet y Lorenzo Hervás que realizaron experiencias educativas principalmente con sordomudos
- Hasta mediados del siglo XVII no encontramos teorías educativas ni recursos para el aprendizaje en sordomudos concretamente, y es Jacobo Pereira (discípulo de Rousseau) quién diseño estas teorías y estos recursos.Siguiendo en el siglo XVII la extrema miseria de Paris llevó a que se convirtiera en una práctica habitual la mutilación intencional de niños de corta edad (era una “selección social”) y de discapacitados.Además el abandono era absoluto para los deficientes mentales y quienes sobrevivían ingresaban en orfanatos, prisiones, manicomios, etc.
Por esto mismo, el siglo XVII se denomina la “época del gran encierro”; todo aquel que mostraba ‘ausencia de razón’ (aquellos que no pensaban como pensaba el poder) era encerrado.
- En el siglo XVIII continúa la época del gran encierro en la mayoría de países europeos; hay que destacar la labor de Rodríguez Pereira en cuanto a su educación con sordos y ciegos
- Llegamos al siglo XIX, que en su primera mitad se denominó la “época de la institucionalización”. Se reconoce la necesidad de atender a las personas con deficiencia procurando incluso su educación, si bien hay que decir que todo proceso educativo no dejaba de ser asistencial (se confundía lo asistencial con lo educativo cuando en realidad no es lo mismo). Los centros se construían normalmente fuera de las poblaciones rodeadas de verjas, manteniendo una incomunicación total con el exterior. En estas instituciones se encontraban personas con distintos tipos de deficiencia que quedaban recluidos de por vida sin posibilidad de recuperar su libertad y sin posibilidad de mantener contacto con otras personas del exterior.
Avanzando en el siglo XIX hay que decir que no se evolucionó nada, sino al contrario, se considero a la persona con necesidades especiales como una amenaza social (de hecho las instituciones seguían hacinadas de gente). Para prevenir esta amenaza se impuso como solución la segregación; se crearon grandes instituciones y ampliaron las existentes pero los recursos seguían siendo prácticamente nulos.
- Ya en el siglo XX se producen aportaciones de científicos  sobre todo en el ámbito de la psicología y de la educación. Así, a principios de siglo, en Francia, Bient y Simon elaboraron un test de inteligencia y eso supuso un hito muy importante, ya que se consideró que los discapacitados tenían inteligencia y por lo tanto podían aprender (paso importantísimo -> posibilidad de educarles). Con este test, Binet y Simon  reconocieron esta “variable cognitiva” hasta ahora no reconocida.
María Montessori, en Italia, fundó la Casa Bambini elaborando técnicas de entrenamiento sensorial aplicadas a la infancia que vivían en los asilos de Roma y Marianne Frostig crea un método de evaluación de la percepción visual.
Los cambios más significativos en la Educación Especial se han producido desde finales de la década de los 60 hasta comienzos de los 80, época que se conoce como “época de la integración escolar”. En España fue muy importante el final de los 70y a  finales de los 80 con la LOGSE se le dio mucha importancia educativa al fenómeno de la Educación Especial.
Podríamos decir que esta época (60-80) supuso una revolución educativa en torno a la Educación Especial sobre todo porque nuestro país recibió una gran influencia de los países escandinavos (principalmente en experiencias prácticas)


Se puede afirmar que de forma constante se continúa haciendo esfuerzos para desarrollar intervenciones educativas más eficaces, metodologías de evaluación más novedosas y nuevos programas de estimulación temprana para la población escolar de alto riesgo.