domingo, 2 de febrero de 2014

ALFABETIZACIÓN Y LENGUAJE

fuente: revista down

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ALFABETIZACIÓN Y LENGUAJE

Iniciación en niños con síndrome de Down
Libby Kumin


La alfabetización —la capacidad de leer— abre muchas puertas a cualquier niño, pero los niños con síndrome de Down cosechan todavía más ventajas si aprenden a leer; de hecho, la lectura es un camino muy eficaz para ayudarles a aprender el lenguaje. En efecto, la lectura les ayuda a aprender los conceptos del lenguaje mediante su poderoso canal visual, sorteando así las dificultades que tienen con el procesamiento auditivo y con el habla. Sue Buckley, del Down Syndrome Education International, Reino Unido, ha demostrado que el aprendizaje de la lectura ejerce efectos positivos sobre las tareas del lenguaje hablado, del vocabulario receptivo y de la memoria. Defiende la utilización de las habilidades del procesamiento visual y de la memoria visual para sustentar todo aprendizaje.

Algunos padres y profesionales abogan por enseñar a leer a los niños con síndrome de Down lo antes posible. Buckley, por ejemplo, cree que pueden aprender a leer entre los dos y los tres años, y ha realizado estudios que documentan que los niños a los que se les introdujo en la lectura en preescolar alcanzaban los máximos niveles de alfabetización en la adolescencia y la adultez. Otras personas defienden una estrategia más pausada, y abogan por que se les enseñe a estos niños sus habilidades de lectura, y previas a la lectura, al mismo ritmo que siguen la mayoría de los demás niños (comenzando por el reconocimiento de las letras y del emparejamiento visual, y empezando a leer a la edad de 5-6 años en el jardín de infancia).

Mi punto de vista es que las dificultades específicas para aprender a hablar no deberían obstaculizar el progreso del lenguaje de vuestro hijo. Yo creo que el aprendizaje del lenguaje suele producirse más deprisa cuando se usan los signos y la lectura, y que en un programa de tratamiento exhaustivo para los niños pequeños con síndrome de Down debería usarse uno de estos medios, cuando no ambos. El aprendizaje visual es una forma eficaz de ayudar a los niños con síndrome de Down a aprender cosas sobre el mundo, a expandir su vocabulario, a reforzar su memoria y a prepararlos para una vida independiente en el futuro. Tanto las señales que hay en las calles como los horarios de los autobuses, las recetas, las instrucciones y las solicitudes de empleo implican la lectura. Si un niño puede leer al nivel de ocho o nueve años de edad, podrá deletrear las palabras y leer periódicos, libros y revistas. En unos estudios realizados en Australia sobre jóvenes adultos con síndrome de Down, se comprobó que entre el 60 y el 70 por ciento de estos adultos podían leer al nivel de lectura de entre ocho y nueve años.  Ayudando a los niños a leer, les estamos dando una serie de habilidades que aumentan sus posibilidades de lograr el éxito y la independencia en el futuro.

Independientemente de cuál sea el momento que elijáis para enseñar a leer a vuestro hijo, hay una serie de actividades y experiencias que podéis poner en práctica con él desde temprana edad, para contribuir así a establecer los cimientos de sus habilidades de lectura.


PREPARAR A TU HIJO PARA LEER

Para enseñar a leer pueden usarse muchos métodos distintos, pero hay ciertas experiencias básicas que forman el trabajo preparatorio para la lectura futura. Estas habilidades son planificadas por los profesionales y los padres, trabajando juntos desde la etapa de la atención temprana. Los ejercicios se practican en casa, como parte de la vida cotidiana. Muchas de las experiencias previas a la lectura son iguales a las que los niños pequeños necesitan tener para prepararse para el lenguaje, y suelen ser denominadas habilidades previas a la alfabetización o habilidades de alfabetización temprana.

Enseñad la alternancia de turnosTanto la lectura como las demás comunicaciones son experiencias interactivas y participativas. Aprender a alternar turnos es importante, y es algo que puede fomentarse por medio de juegos como el “cu-cu”, haciendo rodar una pelota de una a otra persona, y pasando de una persona a otra la varita para tocar el xilófono o un juguete musical.

Observad los estilos de aprendizajeEstudiadle para saber cómo obtiene información y cuál es la mejor forma de que la aprenda. ¿Prefiere los sonidos altos o los bajos? ¿Qué tipo de música le gusta más? ¿Disfruta tocando texturas diferentes? ¿Prefiere mirar primero, o es de los que enseguida se ponen a participar? ¿A qué hora se concentra mejor en una tarea? ¿Qué le ayuda a centrarse en algo? Una vez que conozcáis su estilo de aprendizaje, podréis elegir el método más adecuado para ayudarle a aprender a leer.

Proporcionadle experiencias sensorialesLa vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto son los canales sensoriales a través de los cuales los bebés y los niños pequeños aprenden cosas sobre su mundo. Tener un cierto conocimiento del mundo es un requisito previo a la lectura. Proporcionadle muchas experiencias sensoriales, como oír música, oler flores, y sentir diferentes texturas. Dadle su tiempo para que pueda concentrarse en uno de sus sentidos y dirigir su atención a las experiencias sensoriales interesantes que existan en su entorno. Por ejemplo, haced que descubra el tacto de la arena, o cómo se sienten sus pies cuando están en el agua, o lo distintas que son entre sí las diversas voces de los familiares, o a lo que huelen los pastelillos de arándanos mientras se hornean. Después, cuando el niño lea cosas sobre la playa, las voces y el horneado, entenderá mejor las palabras si ya ha tenido esas experiencias previas. Hay muchos libros infantiles que se centran en las experiencias de la infancia.

Integrad las experiencias sensoriales con el lenguajeIntegrar, organizar, asociar e interpretar la información proveniente del entorno son elementos fundamentales para el lenguaje y la alfabetización. Haced que vuestro hijo sea consciente de la conexión que existe entre los sentidos. Por ejemplo, decidle: “El papel de lija se siente rasposo y se ve áspero”; “El algodón se siente suave y se ve suave y mullido”. Enseñadle las palabras adecuadas para que pueda describir sus experiencias. Y ya en un nivel más avanzado, decidle: “¿Oíste ese trueno? Va a llover. Mira afuera; está oscureciendo y nublándose. ¿Ves los árboles agitándose? Los árboles se agitan porque hace viento”.

Aumentad su atenciónPara aprender a leer, tiene que saber concentrarse y prestar atención durante un periodo de tiempo. En la infancia, se usa la estimulación auditiva y visual para ir aumentando el tiempo de concentración. Por ejemplo, mantened su cara cerca de la vuestra y captad su atención. Luego, hacedle muecas y sonidos divertidos que capten su interés. O cantadle una de sus canciones predilectas que se acompañen de movimientos. Después, cuando aprenda a disfrutar con los movimientos y con la canción, añadid más estrofas a la canción. El objetivo es enseñar al niño a centrarse durante lapsos de tiempo cada vez más largos.

Cread un entorno que fomente la alfabetizaciónTendemos a pensar en la lectura como una habilidad específica que hay que dominar. Pero cada vez somos más conscientes del papel del entorno en el fomento de la alfabetización; los niños necesitan que se les prepare para conocer los libros. Cuando un niño pequeño pasa las páginas de un libro de vinilo en la bañera, eso le ayuda a fomentar el cultivo de la lectura. Necesitan ver libros, revistas y otros materiales de lectura, tanto en casa como en sus primeros entornos escolares. Necesitan que se les lea, y que se les dé tiempo para explorar los libros. Mucho antes de aprender a leer realmente un libro, los niños pueden pasar las páginas y mirar las ilustraciones de los libros.

Cuando los adultos y los niños leen juntos un libro, adquieren muchas habilidades previas a la alfabetización, como saber la forma en que se sostiene un libro, o que un libro se lee de arriba abajo, y de izquierda a derecha; aprenden a reconocer que las palabras impresas tienen una regularidad,  y que se diferencian de las marcas y de los garabatos de una página, y aprenden que se avanza pasando las páginas. Cuando leemos para ellos, también adquieren práctica en la escucha.

¿Cómo cambiarán las habilidades tempranas de alfabetización si los niños usan lectores de libros electrónicos (e-books)? Yo ya he visto a niños tocando la página, o pasando sus dedos por las páginas de los libros, tratando de pasar las páginas. Las habilidades que usamos para leer libros electrónicos son distintas de las usadas para leer libros impresos/de papel. Si el uso de los libros electrónicos y de las aplicaciones electrónicas para la lectura motiva a vuestro hijo, estos sistemas serán un añadido valioso para ayudarle en su aprendizaje de la lectura, pero no deben reemplazar totalmente a los materiales impresos. Tenéis que aseguraros de que tenga muchas experiencias con los materiales impresos tradicionales, porque habrá de aprender a manejarse con estos materiales cuando esté en la escuela y en la comunidad (por ejemplo, leyendo señales, menús, horarios).

Los estudios han descubierto que el factor que mejor se relaciona con el aprendizaje de la lectura es que al niño se le haya leído antes. Leer juntos y compartir libros de cuentos de forma regular es algo que proporciona experiencias positivas en la fase previa a la alfabetización. Además, algunos profesionales opinan que es importante integrar las experiencias de la lectura en la vida cotidiana. Por ejemplo, leedle en alto las viñetas de los periódicos, o las recetas mientras estés preparando la cena, los menús cuando salgáis a comer, los letreros del supermercado. Incluso puedes hacer una lista de la compra mediante imágenes. Así irá adquiriendo la experiencia de emparejar visualmente, e irá encontrando los productos en su propia lista de la compra.

Los libros se van usando para estimular el desarrollo de su lenguaje, incluso antes de que sepa leer. Señalad los personajes en el libro, después haced que los señale mientras los dos habláis sobre ellos. Hablad sobre lo que está sucediendo (la trama) y describid la acción. Él irá demostrando su comprensión del texto señalando, o haciendo mímica o simulando, y esto incluso antes de que sepa hablar. Ir señalando las palabras mientras vais leyendo es algo que le dará práctica con el acto de ojear de izquierda a derecha, y de arriba abajo.

A los niños les encanta leer libros que traten sobre ellos mismos y sobre sus propias experiencias. Usad fotos para elaborar libros personalizados que se refieran directamente a sus experiencias cotidianas. Ahora, que la tecnología nos permite escanear imágenes y sacar fotos digitales, es fácil crear libros personalizados que le ayuden a revivir sus experiencias diarias. También recurrid a algún tipo de software para crear libros personalizados, y también hay empresas que venden libros personalizados. De igual modo, hay sitios online para revelar fotos  que os permitirán reunir vuestras fotos en libros.

Enseñadle la discriminación visualLa discriminación visual es una habilidad temprana que ayuda a los niños a practicar una habilidad que necesitarán para la lectura. Para aprender a leer, necesitamos reconocer las similitudes visuales. Necesitamos tener experiencia con las formas de las letras, para poder reconocerlas. Las cajas de formas y los puzles en los que una pieza de madera encaja en un espacio con una forma idéntica son ejercicios que proporcionan prácticas con el emparejamiento de imágenes.

Usad también juegos de lotos para enseñar y practicar las habilidades de discriminación visual. Es fácil hacer juegos de lotos personalizados según lo que le interese al niño, convirtiéndolos así en juegos más motivadores. Otra manera con baja tecnología es la de hacer fotos de los objetos o las personas de su entorno, y hacer dos impresiones de cada una. (O bajar de internet fotos de imágenes prediseñadas, e imprimirlas a color.) Pegad de cuatro a seis fotos o imágenes en una pieza de cartulina o cartoncillo, y después haced que empareje las fotos duplicadas en un tablero. Además, hay muchas aplicaciones que enseñan a los niños a emparejar letras y palabras.

HABILIDADES DE ALFABETIZACIÓN EMERGENTE

La alfabetización emergente se centra en conseguir que los niños aprendan a tener experiencias con los libros y actuar como lectores, incluso antes de que sepan leerA continuación, damos algunas indicaciones que harán que vuestro hijo disfrute mientras aprende estas habilidades.

Elegid libros apropiadosUna forma de ayudar a los niños pequeños a adquirir experiencia con los libros consiste en elegir libros apropiados: que tengan gráficos llamativos e ilustraciones interesantes. Los libros de cartón, los libros con ventanitas, y los libros para tocar y sentir, les ayudan a explorar y a manejarlos. Los libros con pocas palabras en cada página (de una a cuatro palabras) son los adecuados para los niños en el nivel de la alfabetización emergente. También podéis usar libros con más palabras en cada página, pero adaptad el texto al nivel del niño mientras se lo leéis. Sin embargo, no elijáis libros con demasiadas palabras ni excesivos elementos visuales en cada página.

Adaptad los libros para facilitar su lecturaTambién es importante que os aseguréis de que puede manejar bien los libros que escojáis. En la primera infancia, un bebé no puede pasar las páginas de un libro normal, pero los libros plastificados o adaptados le facilitarán su participación en la lectura. A continuación, damos algunas ideas para que los niños un poquito mayores aprendan a pasar las páginas.

  • Adaptad los libros de cartón recio, con almohadillas de gomaespuma (se venden para estabilizar y colocar los marcos de los cuadros), con protectores de caucho para muebles, o con pestañas de velcro al final de las páginas. También podríais pegar burbujas de embalaje en la esquina de cada página, pero aseguraos de que no pueda despegarlas y comérselas. De esta forma, se mantendrán las páginas ligeramente separadas y resultará más fácil pasarlas.
  • Usad pinzas para bolsitas o para tender la ropa, o clips tipo pinza para documentos, y ponedlos en cada página para poder pasarlas, pero aseguraos de que tiene el suficiente control motor como para no hacerse daño en la cara con estos objetos.
  • Los libros también pueden desencuadernarse y volverse a armar. Colocad cada página en un protector plástico para documentos con orificios (podréis encontrarlo en los comercios de material para oficinas). Después, poned todas las páginas del libro en orden en un cuaderno con anillas. Al niño le resultará fácil pasar estas páginas, que además serán resistentes a las salpicaduras.
  • Los libros electrónicos suelen resultar más fáciles de manejar para los niños. Si puede sostener la pantalla plana, podrá pasar su dedo por las páginas para pasarlas, sin necesidad de hacerlo realmente. Usad libros electrónicos si veis que aprende a manejarlos.
Ayudadle a participar en la lecturaAntes de que sepa leer, e incluso hablar, ayudadle a que se vea como parte esencial en el proceso de la lectura. Una forma sencilla para ayudarle a participar en la lectura consiste en copiar algunas de las ilustraciones del libro que vayáis a leer. Escanead las ilustraciones de los libros ya existentes, o cread vuestros propios libros usando imágenes descargadas de internet. Haced una copia extra de la ilustración o de la imagen. Plastificad la imagen y ponedle velcro por detrás. En el libro, bien sobre la propia ilustración o junto a ella (dependiendo de los demás elementos de la página y de cuánto espacio en blanco haya), montad la otra parte del círculo, cuadrado o tira de velcro. Enseñadle a emparejar la imagen extra con la del libro. Nombra la imagen, diciendo, por ejemplo, “¿Dónde está el pato? Aquí está el pato. Pato”.

Cuando ya tenga experiencia pasando las páginas, puede que trate de imitar los sonidos del habla, como si ya estuviera leyendo. He visto a muchos niños pasando las páginas, y los he oído emitiendo balbuceos como si estuvieran leyendo realmente. A veces tienen la entonación, el ritmo y los patrones de velocidad adecuados, y tenéis que fijaros mucho para caer en la cuenta de que, en realidad, no están leyendo el libro. Esto se hace también con los libros electrónicos.

Otra sugerencia sería la de grabar una frase recurrente de un libro en una grabadora de un solo canal, o en otro aparato de grabación (podéis usar la aplicación de la grabadora de vuestro teléfono móvil). Muchos libros contienen lo que se conoce con el término de expresiones predecibles; son expresiones o frases que se repiten muchas veces en el libro, y que vuestro hijo puede adivinar por anticipado. Un ejemplo de esto es el cuento de los Tres Cerditos: “Soplaré y soplaré y la casa derribaré.” Siempre que aparezca esa frase en el libro, él solo tendrá que presionar el botón para activar el mensaje grabado. Entonces, será él quien de algún modo estará diciendo “Soplaré y soplaré…”, y así podrá participar en el cuento, aunque no pueda leer ni decir las palabras.

Sistemas electrónicos de lecturaA algunos niños con síndrome de Down les gustan los libros con bolígrafos táctiles de lectura. El bolígrafo, o varita, lee en alto las palabras del cuento, y éstas pueden explorarse de línea en línea. Otros niños necesitan a un adulto entusiasta que les ayude a mantenerse involucrados en las actividades de la lectura, ya que se aburren y dejan de oír las palabras si se les deja solos. Pensad en la posibilidad de probar cualquiera de estos sistemas, antes de comprarlos. Probadlos en la tienda, o preguntad a los amigos y al terapeuta si tienen uno que os puedan dejar para que lo probéis.

Incorporad las actividades de lectura en la vida cotidianaLas actividades de la vida cotidiana se prestan para aprender a escribir, y puesto que estas actividades se producen frecuentemente, nos proporcionan oportunidades para las prácticas repetitivas.

  • Usad tarjetas como las de fichar en el trabajo, pero en casa. En el espacio destinado a las fichas de “estar dentro”, colocad tarjetas o fichas plastificadas con velcro en la parte posterior. Cuando los miembros de la familia salgan, moverán su ficha respectiva al espacio de “estar fuera”. Cuando regresen a casa, moverán la ficha con su nombre al espacio de “estar dentro”. De esa forma, el niño aprende a reconocer su nombre a través de la práctica diaria.
  • Usad tarjetas o fichas de quehaceres, con los nombres de vuestros hijos y una lista, con imágenes o con palabras, de las tareas que hay que hacer.
  • Usad tableros con calendarios, donde podréis usar pegatinas para indicar las condiciones meteorológicas y para recordar cualquier evento especial.
  • Cread horarios, a base de palabras e imágenes, con las actividades que ha de realizar cada día.
  • Id enseñándole palabras importantes para la vida social. “Esta puerta dice EMPUJAR. ¿Puedes ayudarme a EMPUJARLA?”