martes, 4 de diciembre de 2012

Generalmente el hombre agresor es formado en una cultura machista



La violencia de género es considerada una violación a los derechos humanos y uno de los problemas sociales más comunes en el ámbito familiar, porque se ha hecho costumbre vivir bajo la práctica agresiva, en la que el 95% de las víctimas son mujeres.
Según expertos, el maltrato en el núcleo familiar se presenta de forma física, con golpes y empujones, o bien en agresiones verbales como insultos, amenazas, humillaciones, que psicológicamente provocan un daño en la persona, lo que supone un atentado a la dignidad y un deterioro de bienes protegidos legalmente como la integridad física, honor, seguridad personal y libertad sexual.
Aarón Espinoza, psicólogo clínico y miembro de la Fundación Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos, destacó que la violencia contra la mujer está relacionada a una desviación social que se genera a partir de la formación de la persona en el núcleo familiar.
“Generalmente el hombre agresor fue formado en una cultura machista, observando a su papá golpear a su madre y sus hermanas como algo normal, y lo que hace es repetir en su nuevo hogar lo que él vio en su núcleo familiar, a lo que se une la sensación de inseguridad que también genera situaciones de violencia y maltrato”, explicó.
Señaló que los casos de violencia contra la mujer aumentan constantemente debido a que éstas permiten el maltrato. “Hay algo para ellas que es muy difícil y es proceder legalmente contra el agresor, que en la mayoría de los casos es el padre de sus hijos, y al no denunciar está tolerando el abuso, lo que le da seguridad al victimario para continuar con los maltratos”.
El agresor 
El directivo de la Fundación Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos reveló, que en la mayoría de los casos el agresor presenta una conducta de tipo antisocial. “Piensa que la mujer es un objeto de su propiedad, impidiéndole tener libertad de escoger y hacer cosas, y obligándola a actuar según sus órdenes, lo que no le permite desarrollar su personalidad”, acotó.
Indicó que aunque el abusador ante su víctima se cree el más fuerte, no todo es así. “No se trata de una persona que sea violenta con todos, al contrario, es un cobarde que sólo arremete en contra de su mujer en este caso, pero que si llega algún otro familiar a defenderla se acobarda”.
Otro aspecto resaltado por Espinoza, es que cuando el hombre comienza a agredir a su pareja, planifica y analiza previamente las formas de tortura. “En qué parte de su cuerpo la va a golpear e incluso hasta el lugar de la casa dónde podría propinarle la golpiza y espera que se le den las condiciones”, destacó.
En cuanto a la víctima, apuntó que generalmente se trata de personas pasivas, inseguras y que no cuentan con un proyecto de vida, “porque quizá vienen de un hogar de maltratos y aceptan la violencia por parte de su pareja, al sentirse que son culpables y que lo merecen”.
Desde novios 
El especialista alertó que esta situación de violencia se está presentando en las parejas desde el noviazgo, debido a que el hombre toma cierto control sobre la mujer como si fuese un papá adicional. “Le dice qué ropa no se va a poner, con quién no debe salir, qué amigas puede tener; desde temprano genera un sometimiento, y la otra persona deja de ser quien es. Eso ya es un abuso de sus derechos”, observó.
Subrayó que estos casos de violencia pueden ser erradicados a través del conocimiento de los derechos de cada una de las personas. “Si tú conoces tus derechos no vas a permitir que te hagan algo en perjuicio de tu integridad”, añadió.
-Lo que sucede actualmente es que se han perdido los valores familiares y la participación del hombre como modelo del hogar para el mejoramiento de la conducta de los hijos. Lo ideal es que en cada hogar exista una relación armoniosa entre la pareja, y con los hijos para que crezcan sanos, se sientan seguros y no sean violentos, enfatizó.
Denuncias
Adicionalmente, el especialista precisó que para erradicar la violencia se deben formular las denuncias. “La ley está a favor y protege a la mujer, si su pareja la maltrata tiene que acudir a las autoridades para que sea reprendido y evitar algo más grave”, aseveró.
Sostuvo que otro factor importante, es que los vecinos que tengan conocimiento de situaciones de agresión deben hablar. “Porque muchas veces somos testigos mudos de cómo van a matar a una persona, tú escuchas los ruidos, ves los moretones y llega un momento en que el problema puede llegar a la muerte, y por eso hay que alertarlo”, puntualizó.
Conocer a la pareja 
Espinoza recomendó, que se debe emprender una campaña en la que se promueva el respeto entre las parejas, porque también se dan casos en donde el hombre es agredido por su esposa.
“Hay que aprender a ser pareja, por ejemplo la Iglesia Católica realiza cursos prematrimoniales obligatorios y hay casos en los que no se lleva a cabo la unión porque las personas realmente se conocen y se dan cuenta que no estaban enamorados, porque puede ser que el hombre está loco por la mujer que es bellísima, pero no la respeta y no sabe nada de ella y así no pueden convivir”, remarcó.
Espinoza considera que la convivencia es un factor fundamental, que de no haber una actitud sana se generan los conflictos. “La pareja debe tener un proyecto común de familia y debe promover los valores de lo que es la familia y quizá sea esa una debilidad por la que se esté d
ando la violencia”, acotó.