miércoles, 24 de abril de 2013

¿Qué haces con tu enojo?


¿Te dejas vencer por él? ¿Es el protagonista de un pésimo día? ¿Te sientes afectado por las emociones que te genera? ¿Te quejas de tu enojo? ¿Culpas al otro por lo que sientes?

¿Qué pasaría, si un día decides quitarle a la rabia, al conflicto y a las interferencias, el poder que le has dado para echarte a perder un día completo y a veces hasta la vida entera?



Entiendo que esto le parecerá imposible a quienes están acostumbrados a culpar a los demás de sus problemas. No comprenderán que es posible "elegir" la manera de reaccionar y de sentir, ante las situaciones que les acontece. Inclusive te convertirás para ello en un "bicho raro" que en el mejor de los casos vive fuera de la realidad (esa que ellos conocen y crean).



El hombre es un manojo de químicos expresados en sus emociones. Si cultivas la rabia te acostumbrarás a ella. Y cuando no tienes motivos para disgustarte, ten por seguro que buscarás razones donde no las hay, para molestarte. Y así darle gusto a tu cuerpo que está sediento de esos químicos que generas.



Cuando eres capaz de romper esa esclavitud a tus adicciones emocionales comienzas a tener el control sobre ti mismo y ya el enojo no será capaz de echarte a perder una día más de tu vida.



Puedes romper el ciclo, a través de la observación de ti mismo. Y al hacerlo y darte cuenta de que estás a punto de sucumbir y "reaccionar" ante la molestia, te auto corriges. Y observas fijamente tu emoción, le "descubres" su juego esclavizador que te ha mantenido "enganchado" con personas, situaciones, cosas y eventos.



Sabes que estás "enganchado" cuando dices: "...lo veo y me dan ganas de..." "solo pensar en ello, me provoca..." "No soporto ni escucharlo" "es que de solo sentirlo me da..." "si pudiera desaparecerlo, lo haría"     



¿Qué dominio tiene el otro sobre ti? ¿Cuánto poder le has dado para incomodarte y hacerte sufrir? Te has preguntado si lo haces para satisfacer tus necesidades "ocultas" de  ser víctima, vivir el drama y el sufrimiento y de esa manera lograr la atención de los demás? Solo tú tienes la respuesta.



La próxima vez que te sientas tentado a sucumbir a una emoción que crees que otro te la produce, detente, obsérvate, desenmascárala y toma las riendas de tus propias emociones.



La práctica continuada de ésta auto observación y el modificar el curso de tus emociones te irá empoderando cada día. Serán los primeros pasos para comprender que podemos elegir la manera de sentir, de reaccionar y romper con esas influencias nefastas que "sin querer queriendo" promovemos en nuestra vida. Eso es poder personal.  

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CARMEN TERESA M