lunes, 22 de julio de 2013

América Latina

http://www.eduardpunset.es/20893/general/america-latina/comment-page-1#comment-734878

Mi último viaje me ha llevado a México, Colombia, Ecuador y Argentina. Por este orden, pero habría podido empezar al revés sin notar gran diferencia. Y, sin embargo, cada país es un hemisferio. Lo son Brasil, México, Argentina, Ecuador y Colombia. Son todos embriones forjados por España y Portugal, pero asentados en la madurez con sus propias convicciones y territorios. Realmente, la primera conclusión de este viaje es que he vivido en países distintos que hablan idiomas parecidos cuando se hablan.
Se hablan poco. Esa es la segunda conclusión. Para atravesar los Estados Unidos desde Nueva York a North Hollywood, camino de la High School donde iba a intentar aprobar el bachillerato americano, se tardaba entonces –estoy hablando de los años cincuenta– casi una semana a bordo del autobús Greyhound, que efectuaba el recorrido. Era larguísimo, pero todos comulgaban lo mismo; se ponían la mano en el corazón cuando invocaban el nombre de la patria y Eddy era el diminutivo de Eduardo en todas partes de aquel largo recorrido.
América Latina no constituye un solo país cohesionado. Sus habitantes hablan lenguas parecidas, pero apenas se entienden. Lo que cuenta es lo que uno dice y no las leyes o lo que los demás creen. Es una zona que inició seguramente su estructuración alguna vez en el pasado, pero a la que no se dio la oportunidad de llevarla a cabo.
El pasado común apenas es visible en Argentina. El movimiento peronista había arrasado las estructuras y superestructuras sociales y políticas hacía décadas, pero como si hubiera sido anteayer. En Buenos Aires, a mediados de junio se había cometido un crimen execrable de una muchacha de unos 16 años que vivía con su madre y su padrastro. El público seguía los remolinos de la causa sin esperar el dictamen del poder judicial, que no aparentaba disponer de mayor credibilidad en la administración de la justicia que el último de los más curiosos de mis vecinos. «Fijándome solo en sus párpados –decía mi guardés–, sé con toda seguridad quién fue el autor del crimen».
Guayaquil-Ecuador
Punset en Guayaquil, Ecuador, el mes pasado (Imagen: Grupo Punset Producciones).
En los últimos años se está extendiendo a todos los demás países la inseguridad, que antaño era el intratable pasivo de unos pocos, como México. A escasos metros de la salida de un hotel, en Bogotá, pude oír por casualidad la conversación entre una pareja de deportistas, que no habían renunciado a su afición favorita de la mañana, detenidos por dos agentes simulados dotados de identificaciones aparentemente fidedignas; los dos huéspedes del hotel estaban a punto de cederles a los supuestos agentes de seguridad sus pasaportes para su protección indebida, cuando todo el embrollo a punto de transformarse en tragedia terminó, felizmente, al percibir de refilón los asediantes a miembros de la Policía avanzar en moto hacia el grupo; los dos supuestos agentes iniciaron la huida precipitadamente.
Pero en Colombia –como en el resto de los países en aquel hemisferio– es evidente que se hallan en plena expansión económica comparada, sobre todo, con la profunda e interminable crisis de algunos países europeos como España, Italia, Grecia o Portugal. Seguramente, hacía falta esa expansión para iniciar el esperado salto al futuro y, lo más inesperado, doblegar la violencia. Algunos países latinoamericanos no parecían denotar ninguna señal de haber ganado la partida a la violencia con bombas lacrimógenas. De la misma manera que en Europa la lucha contra los famosos y endiablados recortes no cesaría reforzando las presiones sindicales. Tanto allí como acá es el crecimiento el responsable de la mejora; en América Latina ya ha empezado.


 EN RESPUESTA HA ESTE ARTICULO MIGUEL HERNANDEZ:  22 julio 2013 a las 3:16 pm
Sinceramente creo que américa latina hoy es otra que en otrora era la maltratada por la clase opresora europea y gringa,ahora nosotros los bolivarianos tenemos un sur ,y ese sur es nuestro continente americano,que en parte libertó nuestro padre Bolívar,francisco de Miranda,para salvarnos del yugo español de la época, ahora nuestra américa india tiene otros paradigmas de cambio,utilizar nuestras riquezas minerales para salir de la pobreza, y ayudar a nuestra gente, con trabajo y alimentación,educación liberadora y emancipadora, ahora nuestro pueblo tiene un bloque de fuerza que se llama Mercosur,el alba, la celac, caricom,que luchan unidos para mejorar la patria de hoginnis , de sandino, de tupacamaro, de tupacari, de Marti, y Ernesto che Guevara, DE EVITA PERON, DE SIMÓN BOLÍVAR Y HUGO CHAVEZ FRÍAS. Y MUCHOS MÁS QUE HAN HECHO DESPERTAR LA AMÉRICA DE LA INDOLENCIA Y LAS ANCIAS DE PODER QUE NOS TIENEN DESDE EL NORTE PARA APODERARSE DE NUESTROS RECURSOS NATURALES. POR ESO HOY MAS QUE NUNCA LATINOAMERICA DEBE ESTAR MAS UNIDA PARA SIEMPRE Y POR SIEMPRE. SALUDOS DESDE VENEZUELA BOLIVARIANA Y ROBINSONIANA.

Monica Donato

Acostumbro seguir sus reportajes por considerar al conocimiento la mejor opción para la libertad e igualdad de los pueblos y por ello le felicito por su programa de divulgación.
Vivo en Córdoba, interior de la República Argentina y quisiera hacerle tres observaciones respecto la nota actual.
En primer lugar creo que es incompleto comparar las diferencias entre los países de América Latina que en esta década se proponen mirar hacia dentro y fundar una Patria Grande, con los EEUU unificados por décadas por la filosofía del american way of live, sumado la influencia de los medios masivos de comunicación globalizados que poco contribuyen a la cohesión deseada. (que por otra parte no significa un solo país).
En segundo lugar como habitante del interior padezco a los medios hegemónicos de comunicación que instalan agendas y nos idiotizan especulando sobre maniobras de “supuesta corrupción” que no prueban o sobre supuestos asesinos, como el caso que Ud. nombra en el que hay un procesado con prueba de ADN y es el encargado del edificio sonde vivía la víctima y ello cambia el contexto de su apreciación porque no es un caso de inseguridad tercermundista sino de un psicópata (tan común en el primer mundo). En mi país la diversidad de opinión garantizada por la votada Ley de Medios Audiovisuales se encuentra frenada en la justicia por amparos generados en el seno de medios monopólicos.
En tercer lugar adhiero a su afirmación de que el crecimiento es responsable de la evidente mejora en América Latina y que éste debería priorizarse en la Europa del ajuste actual, pero en mi opinión es deber agregar “con equidad” y el único ente capaz de garantizar un mínimo de protección social a los ciudadanos es el Estado reasignando recursos para distribuir la riqueza, velando por el correcto funcionamiento de los mercados en condiciones competitivas(evitando situaciones dominantes) para entonces permitir a cada individuo acceder a una vida digna.


Estimado amigo.
Permítame que me aproxime a sus conclusiones: más que con el ánimo de criticar las mismas, con la intención de redondear sus conclusiones a la espera de que conozca usted un poco más de nuestro mundo. La primera de las conclusiones habla de que tiene usted la impresión de que “son países distintos que hablan idiomas parecidos” y en ello tiene usted mucha razón, son países distintos: no una sola nación, ni un solo país. Si bien se unieron en una visión cuando decidieron independizarse de Europa, en la proyección que se vio reflejada en siglos posteriores, fueron demudando en ámbitos distintos entre sí. Al igual que Europa no es un país, sino un continente, América hacia el sur es no uno sino dos continentes cuyos países tienen sus propias características, aunque una afinidad con España, un pasado casi común en la historia y un presente y una realidad distintos. Tal vez por eso usted habrá percibido que “América Latina no constituye un solo país cohesionado” y tal vez por eso y digo esto ya con alguna pena, “Sus habitantes hablan lenguas parecidas, pero apenas se entienden” Ese es un mal que deberíamos procurar aquellos que conformamos esta suerte de Europa de los siglos venideros,-si se me permite el término descabellado- superar para que el diálogo dé paso a un entendimiento que lleve a trabajar en cosas comunes y más redituables para el bien común.
En otro orden de cosas, ha notado usted un par de aspectos que me veo obligado a reconocer. El primero tiene mucho que ver con la forma de ser de la gente común de mi país: lo sabe todo. Por eso es que usted habrá notado en el decir de esa persona que “sabía quién era el homicida” y “con toda seguridad viendo sólo sus párpados”, (¡válgame el cielo!) sin haber tenido en cuenta un juicio. Ese es un mal tan abominable como una úlcera o una fístula que no podemos extirpar los que tenemos que verlo a menudo por las calles de mi país. La otra observación sabiamente hecha es la de una cosa común. Sí, es verdad. La violencia es como una gran sombra; una gran peste terrible en todos los países que componen estos continentes y que día a día va ganando terreno cada vez más difícil de reducir. Por desgracia esta violencia va inherente a la ignorancia; también al azote de nuestros siglos, la droga y a una equívoca forma de elegir a los representantes del pueblo que van a ir a sentarse a ocupar cargos mediante las urnas; lo cual da por resultado unas administraciones pésimas en muchos de los casos, si no en todos y unas esperanzas pobres cuando el ciudadano de estos países mira al futuro.
Yo creo que el leitmotiv de las grandes problemáticas de mi país está en las fallas que se han desprendido de una educación insuficiente; ineficiente; tendenciosa y muchas veces viciada de intereses mezquinos que se ha venido impartiendo a lo largo de muchos años. Fíjese que la población en todos estos países ha crecido desproporcionadamente y los presupuestos destinados a la educación han ido decreciendo hasta convertirse en una pobre remesa cuando debería haber sido mucho mayor, al igual que los presupuestos destinados a sanidad. De haberse cuidado esta norma, se habría obtenido un nivel de inteligencia mayor con una capacidad de visión de las posibilidades y ventajas de votar a personas que lleguen a obrar con mayor efectividad en pos del bien común. Del mismo modo el crimen organizado alrededor del narcotráfico, habría tenido un contendiente más y mejor preparado para su destrucción.
Es verdad que la ambición desmedida no tiene que ver con la educación. Estoy de acuerdo, pero sí puedo decir que un pueblo preparado, da como fruto ideólogos juristas y representantes públicos que comprendan mejor y lleven a organizar una defensa mejor en contra del crimen.
A la sombra de todas estas cosas y otras muchas que se cuecen a diario en nuestros países latinos, la realidad se hace mucho más profunda y todavía más desalentadora. No me crea, amigo Punset, un pesimista de oficio, credo ni morbosidad. Veo las cosas de una perspectiva interior y puedo darme cuenta que desde nacidos nuestros pueblos a la fecha, podemos indicar, sin miedo a equivocarnos, y a pesar de los grandes avances de la ciencia y la tecnología, que llevamos tantos años de vida como Europa en la época de Herodoto. Mire usted todo lo que nos resta por avanzar para llegar a realizar los cambios que necesitamos. No me malinterprete, mi querido y admirado amigo. Como usted ya habrá podido ver, no llevamos taparrabo y pluma y hemos cambiado la flecha ya hace rato por el móvil… (Algunos por semiautomáticas Colt), pero todavía veo una falta de maduración en nuestros pueblos que sólo habrá de llevarse a cabo con el tiempo de por medio. Aunque la última tecnología haya llegado a recorrer todos los territorios de nuestros continentes emplazados hacia el sur; aunque la educación haya arrojado grandes mentes y artistas y músicos de fama y valía, aunque la ciencia por aquí también tiene sus representantes no menos notables y doctos que en otros sitios, siento que América Latina, no crea usted que no lo digo con pena, todavía está en pañales y tiene que crecer bastante. No veo al crecimiento como el responsable del cambio o la mejora. Simplemente el crecimiento en nuestras latitudes, debe entenderse como una gran efervescencia que empuja hacia afuera, hacia la superficie, resultados que hacen que en el bullir de la sociedad latinoamericana, parezca que se ha generado una posición exacta dentro de la madurez que requiere el resto del mundo. Antes bien, se trata de una ilusión provocada por la similitud lograda por el empuje del comercio. Creo que todavía faltan pasos para llegar a una latitud que nos enfrente a los resultados que requiere el caso.
Esos pasos avanzan indefectiblemente por el terreno de una educación mejor. Estoy convencido de ello y la prueba de lo que digo es que todas esas hordas de malvivientes que se dedican a llevar a cabo su cotidiano oficio de ejercer el mal, no son otra cosa que los hijos de los hombres que en el pasado no han tenido una educación acorde a lo que la sociedad necesita. ¿Cómo podrían esos hijos de los hijos de nativos vestidos con taparrabos, tener otra orientación que no la que profesan y ofician, si en todas estas generaciones no han sido educados en la doctrina del bien común, de la sociedad justa y equitativa y el orden? ¿Cómo podrían obrar distinto si sus gobernantes por décadas, estaban dedicados a pelearse por el poder, muchas veces echando mano a la dictadura y la tiranía más abyecta con tal de lograrlo y preservarlo?
Con un borrón y cuenta nueva, creo que América Latina debe comenzar de nuevo, -cómo no: una vez más- pero esta vez, haciendo uso de la razón en vez de la fuerza para comenzar.




Mi percepción sobre Sudamérica difiere en cierta manera , ya que si bien es… “evidente” lo del crecimiento, nos olvidamos de los medios a través de los que se esta llegando a este punto.
Deberíamos hablar de las grandes empresas entre otros.. que utilizan la mano de obra barata, los escasos o prácticamente nulos beneficios que se da a un obrero/a, la falta de concientización ambiental, la violación de los derechos humanos a indígenas de toda Latinoamérica que día a adía son despojados de sus tierras, el tráfico de armas que aumenta año tras año, la manipulación política de los vecinos países como es el caso de Bolivia que no deja de crecer en violencia y narcotráfico (beneficiando así a cualquiera menos a sí mismo, cosa incomprensible ya que hasta hace pocos años atrás era uno de los países con menor criminalidad de Sudamérica) , la constante migración, tráfico de personas y más etc,etc..
Es verdad que debemos evolucionar y como tal el ser humano tiende siempre a más pero antes del “mas” no sería mejor acciones directas al humanismo como tal en las personas, de marera que la evolución no sea solo material sino también racional?
Señor Punset es todo esto Posible o solo un sueño iluso? es posible aprender y no cometer los mismos errores de los continentes desarrollados, cuya vida tiene tanta cola de estropicios que ya es imposible subsanarlos?
Latinoamérica puede ser algo diferente?
Cuál es el camino real que deberíamos tomar frente a todo esto si somos pocos los que realmente vemos lo que está más allá del desarrollo??
Saludos